jueves, 16 de agosto de 2007

El país donde todos los semáforos están en rojo

Una división con pocas luces
Un conductor uruguayo pierde un cuarto de su vida esperando “la verde”

No hace falta mucho preámbulo para explicar nuestro objeto de investigación: “¿porqué los semáforos nunca están coordinados?”. Así fue que dimos con los responsables, la división Semáforos de la IMM.
En diálogo con Darío Paladino, o el “discapacitado mental que se ocupa de los semáforos” como lo llaman quienes no lo conocen, nos enteramos de lo que explica tal inoperancia.

NyC: ¿Porqué nos hace esto?
D. P.: Esta división fue creada cuando se conjugaron dos factores, el crecimiento de la cantidad de semáforos en la capital y mi inoperancia para otros puestos. Pero somos un equipo de dos, yo trabajo aquí con esta computadora y mi compañero en la calle.

NyC: ¿Qué le impide coordinar los semáforos para no esperar 30 segundos en cada esquina?
D.P.: Los semáforos están perfectamente coordinados, lo que no está coordinado es la velocidad de la población. Por cada semáforo pasa desde un automóvil a 100 K/h hasta una anciana a paso tortuga. Fue así que decidimos hacer un promedio, si usted circula a 20 k/h cruzará sin detenerse por todas las esquinas de la capital, si es que va derecho.

NyC:¿Qué es lo que hace su compañero?
D.P: Precisamente, él recorre la ciudad a 20k/h y me avisa cuando un semáforo está descoordinado.

NyC: ¿?
D.P.: Yo aquí recibo sus observaciones para corregirlas mediante la computadora que le mostré.

NyC: ¿Cuántas horas diarias trabaja aquí?

D.P.: Ocho.

NyC: ¿Cuántos llamados recibe por día de su compañero?
D.P.: En promedio, tres.

NyC: ¿Cuánto le lleva corregir el semáforo?
D.P.:
Cinco a seis minutos.

NyC: ¿Qué hace el resto del tiempo?
D.P.: Estoy atento a la llamada.

NyC: ¿Y mientras que hace?
D.P.: Trabajo.

La conversación prosiguió durante veinte minutos sin obtener novedades, consideramos que lo medular de la noticia ya había pasado y solo quedaba el placer de haberle puesto nombre y apellido al sujeto de tantos y tantos insultos diarios.

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